Amistades peligrosas y su impacto en nuestras vidas

Amistades peligrosas pueden llegar en cualquier etapa de nuestra vida y, dejarles entrar o no, es absolutamente nuestra responsabilidad. Por supuesto, en la medida en que acumulamos experiencias es mucho más fácil detectarlas y sacarlas de nuestro entorno.

Puedo recordar a mi mamá (que quedó viuda muy joven), cuando mi hermana y yo entramos a la etapa adolescente: tenía ojos en la espalda, en los hombros, en los codos y en cada una de las articulaciones, unido a un super olfato y un mega oído, con los que creó un radar para detectar a las “amistades peligrosas” que se acercaban a nuestro círculo de amigos.

Ella, usó varias técnicas para hacer que esas amistades no incidieran negativamente en nosotros, más que prohibirnos compartir con ellas.

Las claves que usó mi mamá y que mi hermana y yo hemos usado, desarrollado y/o perfeccionado con nuestros hijos, son las siguientes:

  1. Cuando comenzábamos a hablar mucho de esa amistad en casa, lo primero que hacía era hacer que la invitáramos a casa. Allí ella se encargaba, muy sutil y amigablemente de:
    1. Hablar con ella
    2. Conversar sobre sus padres y familia
    3. Pedirle su teléfono de casa (en aquellos años no existían los celulares)
  2. Hacía que cualquier reunión de tareas o de compartir, fuese en nuestro hogar.
  3. Si había paseos para cines, piscina, plazas o deportes, mi mamá se ofrecía siempre a llevarnos a todos e irnos a buscar (organizaba su horario de trabajo y casa).
  4. Cuando detectaba el por qué su intuición le decía que “era una amistad peligrosa”, de alguna manera nos lo mostraba a nosotras. Sin presiones. Sólo señalaba el acto o acción.
  5. Si aún con todas esas acciones, ella no se sentía tranquila y nosotras seguíamos empeñadas en la amistad, entonces comenzaba a hacer restricciones de horario o de salidas. Nosotras sopesábamos las ventajas y desventajas y al final decidíamos: más libertad sin ella, menos libertad con ella.

Viendo en retrospectiva, funcionó muy bien su estrategia con nosotras, porque sin gritos ni castigos, dejaba que nosotras decidiéramos cuanta libertad deseábamos y, además, nos mostraba lo que ella veía y nosotras no.

Agradezco su visión de mamá y ese olfato que nos transmitió a nosotras. La vida nos sigue poniendo gente maravillosa y otra no tanto y somos capaces de “olfatear” el peligro a kilómetros de distancia y, en cuanto a nuestros hijos, han recibido la dosis exactamente igual.

Aprendamos de nuestros padres, agradezcamos y forjemos cimientos fuertes de amor, comprensión, entendimiento y alejemos el peligro de nuestras vidas.

Feliz olfato para todas

“La Amistad… es el combustible de la vida”

Por: Rosangela Rodríguez Garrido

La Mujer con Éxito

Creadora de: YAYITEANDO

METODOLOGÍA  A.N.I.M.A.R.T.E.

Empresaria,  Escritora, Conferencista, Ingeniero

Correo yayiteando@gmail.com

Instagram: @yayiteando

Twitter:      @yayiteando

Facebook: Yayiteando

Libros publicados 

“Mis amigas queman caucho, en las puertas del cielo”

“Te Quieren Contar” Libro de Cuentos Infantiles