La semana pasada establecimos como objetivo Nº 1 que de todo lo que nos ingresara de dinero se apartaría el 10% para ahorro antes de hacer cualquier pago. Este acto  debe ir acompañado de otro inmediato y es el de establecer un control de gastos.  Hoy aprenderás a organizar tus gastos para tener control sobre ellos y garantizar que podrás afrontarlos con el 90% restante, como mínimo.  El esquema de distribución debería ser este:

 

 

 

70% Gastos corrientes y fijos, 20% Inversiones, 10% ahorros

Averigua exactamente cuanto gastas…

Empieza haciendo una lista de todos tus gastos, comida, renta o hipoteca, entradas para el  cine, esmalte de uñas, etc. Absolutamente todo, incluyendo un monto adicional para posibles imprevistos, como la reparación inesperada de algún problema del automóvil o de la casa. Ayúdate haciendo durante una semana, una anotación cada vez que compres algo, no importa que sea algo que valga poco, un chocolate, un refresco, una revista, etc.  Cuando hayas hecho este ejercicio, podrás separar los gastos obligatorios de los superfluos, y así comprobarás que muchos de estos pueden ser reducidos y hasta eliminados. Ahí empezaras a ver cuanto gastas en cosas que realmente no necesitas.

 

tarjetas

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Paga solamente en efectivo…

Una manera fácil de ayudar a reducir los gastos, es pagando todo lo posible en efectivo, especialmente esos gastos no obligatorios.  En los últimos tiempos se ha extendido el método de pago con tarjeta de débito o crédito, y eso crea la sensación de que no se está gastando dinero, así que si te propones comprar con efectivo, al tocar el dinero y ver como pasa a otra persona, te darás cuenta de cuanto y en que estás gastando y posiblemente te dará tiempo a reflexionar si ese gasto es necesario, o si por el contrario podrías evitarlo. No tengas mas tarjetas de crédito que las necesarias, y úsalas con cautela…Los bancos nos bombardean continuamente ofreciéndonos tarjetas de crédito,  que vamos acumulando en nuestra cartera y que son invitaciones a gastar con facilidad.  Deja en tu cartera una sola de esas tarjetas, la de menor límite.  Saca todas las demás, elimínalas o déjalas guardadas y trata de olvidarlas…

 

lujo

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Cualquier gasto en algo que valga  100 dólares o mas (o su equivalente en tu moneda) debes pensarlo por 48 horas antes de hacerlo…

Las compras compulsivas siempre están acechándonos; detrás de un par de zapatos, una cartera, un adorno para la casa y antes de darnos cuenta ya habremos comprado algo que no necesitábamos.  Proponte una cifra límite para gastar compulsivamente, y para todo lo que sea igual o superior a eso, tomate 48 horas para decidir el gasto.  Si después de este período de “enfriamiento” todavía decides comprarlo, seguramente te estará esperando en la tienda, pero es posible que después de este tiempo de reflexión hayas concluido que “no era nada tan necesario”.

 

 

 

 

Por: Gloria Henríquez,

Consultora Financiera Independiente

Vicepresidente de IMA, International Markets  Adviser

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