Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard, bajo la dirección de los genetistas Seth Shipman y Jeff Nivala publicaron una investigación donde describen un protocolo para introducir bits de informaciones en pequeñas células, convirtiéndolas en discos duros vivientes.

La técnica consiste en introducir la data en el código genético de la célula de una bacteria y logra grabar hasta 100 bytes de data (aproximadamente el equivalente al tamaño del texto en una oración). Una vez que la data logra formar parte del código genético, la célula reproduce la información a las próximas generaciones de la bacteria.

Lograron esta hazaña utilizando la respuesta natural de las células para protegerse de los virus, este proceso llamado Crisp/CAS permite a las células aislar un segmento del DNA del virus y copiarlo dentro de su propio genoma, para luego utilizar esta “memoria” en caso de que en el futuro sea atacada por el mismo virus. La información del virus es transmitida de una generación a otra, pasando la inmunidad a futuras generaciones.

Es la primera vez que los científicos logran incorporar data de forma permanente en organismos vivos, con anterioridad se había logrado introducir información en DNA sintéticos, creados en laboratorios. El grupo de Shipman y Nivala ya está trabajando con otros microorganismos como el Sulfolobus que pueden adquirir hasta 3000 bytes de data en cada una de sus células.

Shipman y Nivala introdujeron los bits de data en las bacterias simulando el DNA de un virus, y una vez que las células de las bacterias absorbieron la información, la data pasó a ser parte permanente de las mismas. Los segmentos de data incorporados fueron simple mensajes de textos, sin embargo nada evita que se puedan incluir comandos en un lenguaje de programación diseñado para que funcione específicamente con las bacterias.

Fuente: Primicias24.com

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Por Nuvia Arcia Pozzo
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