“Una manera de colocarte al frente de tu verdad”

Defender nuestros sentimientos,  pensamientos, creencias y convicciones es posible sin ofender a otros.

Cuando nuestros  pensamientos están  basados en la confianza y  en la seguridad que nos dan los argumentos, defenderlos sólo consiste en mantenerlos, en expresarlos y demostrarlos con nuestras acciones.

Defender sin ofender es demostrar con  bases una decisión de la cual nos hacemos responsables y hacernos responsables es responder desde adentro, con el corazón y la razón, con la única intensión de ser escuchados y respetados.

Todo pensamiento, sentimiento y acción tiene una razón, que bien puede estar fundamentada en los aprendizajes y conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra vida o sencillamente están araigados en nuestra cadena de ascendentes, es decir vienen desde nuestros antepasados, pero además tienen una intención; un para  qué manifiesto lo que pienso y para qué (o por qué), lo defiendo.

La intención está realacionada con la intensidad y la pasión con la que expresamos nuestros pensamientos sentimientos y acciones, bien sea de amor,  rabia e inconformidad que hay en nosotros, de allí que las expresiones pueden ser ofensivas y descalificativas hacia el otro, como tambien podrian ser de respeto y consideración, todo depende de cual sea nuestro  estado emocional y ese estado emocional depende del concepto que tenemos hacía nosotros  simismo.

Cuando la intensión es dar a conocer nuestra decisión a nivel de sentimientos y pensamientos, la ofensa no ocupa ningún lugar en nuestro lenguaje de comunicación, pues la ofensa sólo muestra la cara de nuestra debilidad, inseguridad y poca convicción sobre lo que estamos defendiendo, es por ello que acudimos al insulto y a  la subestimación hacía el otro.

Defender sin ofender solo es posible cuando nuestros criterios vienen de la consciencia y de una profunda reflexión sobre el por qué y el para qué defendemos  nuestras creencias y convicciones.

Defender no es pelear, no es insultar, no es  desmejorar y mucho menos desconocer otras consciencias, otros pensamientos y otros sentimientos, por el contrario es saber reconocerlas y saber que gracias a esas opiniones, a esas otras miradas podemos afianzar, mejorar y  enriquecer nuestros pensamientos y sentimientos.

Defender sin ofender es argumentar posiciones, que  están avaladas por nuestra historia de vida, por nuestros valores, y por nuestras pasiones sentimentales, emocionales y espirituales.

Defender sin ofender es darnos a conocer desde nuestra pasión con compasión hacía el otro, es decir con AMOR.

         Lic Nancy Carías

Sanadora y Orientadora Espiritual

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