¿Oportunidad o fracaso?

El divorcio como acto jurídico no es más que el cambio del estado civil, a través de un documento que registra una sentencia, es decir una decisión o posición bien sea de mutuo acuerdo o no. Sin embargo más allá de ese hecho legal, está lo que significa emocional, social y económicamente para cada uno de los involucrados.

El divorcio en cualquier circunstancia puede significar una gran oportunidad bien sea,  para comenzar una nueva relación o para crecer en la superación de aquellas razones que te llevaron a divorciarte,   o por el contrario puede significar un gran fracaso al creer que nunca habría alguna razón para divorciarse.

El divorcio se convierte en una oportunidad para aquella persona  que aun con ciertos desacuerdos comienza a mirarse a sí misma, en cuanto a que le  dejó la convivencia con esa persona, que le enseño,  y qué descubrió  gracias a esa otra persona.

El divorcio es una oportunidad para   para reforzar tu yo interno, preguntándote quien eres, qué quieres, qué te gusta de ti, cómo te gusta una relación, cómo la pasas mucho mejor, cuántas cosas no repetirías de ti.

Cuando el divorcio se convierte en una oportunidad, la persona busca nuevos caminos para crecer, y va encontrando en si misma las respuestas a su nueva vida. La oportunidad es la amplitud de pensamiento y acción. Es la apertura al corazón y a la razón, a los sueños y a las realidades.

Por otro lado cuando el divorcio tiene la mirada del fracaso los caminos son oscuros, como túneles sin salida. El fracaso es la parada estática ante el hecho. Es creer que esa es la parada más larga de tu vida y es creer que los motivos no debieron ser razones, es decir es la negación a la oportunidad.

Vivir el divorcio como fracaso es vivir una culpa y no asumir la responsabilidad que tenemos en el hecho. Es dejar de reconocer una realidad que tiene que ver con uno, pero de  manera favorable porque es darte cuenta de tus propias razones.

Cuándo obviamos la pregunta qué me  paso, qué me llevo a tomar esa decisión y por el contrario nos quedamos mirando la ilusión de lo que  queríamos que fuera y no fue, entonces entramos en el lamento del hecho y es cuando comenzamos a verlo como fracaso.

A quienes  están hoy viviendo un divorcio les invito a convertirlo en una gran oportunidad porque siempre estamos a tiempo de  hacerlo distinto.

 

                                              Lic Nancy Carías

                                  Sanadora y Orientadora Espiritual

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