Sin duda alguna el vínculo que las tías desarrollamos con nuestros sobrinos es algo especial, mágico, es esa relación parecida a la de la madre con sus hijos pero con las ventajas de no tener que ser tan severas como ellas, en donde disfrutamos más de las confidencias de nuestros sobrinos y a la hora en que las cosas se complican los devolvemos ligeritos a sus casas.

Mi hermana mayor fue la primera sobrina de mi familia materna, según cuentan fue todo un acontecimiento (claro, sólo hasta que yo llegué a este mundo), cuando mi tía fue a conocerla habían dos niñas en el retén (no es que estuviera presa, es el nombre curioso que en mi país le dan al espacio donde están los recién nacidos), lo cierto es, que una de las nenas era absolutamente hermosa y la otra, aunque hermosa, tenía la cabeza en forma cónica como de huevo alargado, como los extraterrestres de la película Coneheads… cuando mi tía la ve, sólo puede sentir alivio por lo hermosa que era su sobrinita mientras que la otra era… bueno era simplemente la sobrina de otra familia. En eso viene mi papá, orgulloso y le dice a mi tía (señalando a la cabeza de huevo) viste a la niña, no es la más linda del mundo??

Todos mis sobrinos son especiales y según mis queridísimas hermanas, todo lo “maravilloso” en ellos lo heredaron de mí, la tía Lililu (jijiji) todos han tenido sus ocurrencias y genialidades pero en esta oportunidad le dedicaré este espacio a la más “especial” de todas, mi Vicky, esa tiene más cuentos que una abuelita. En una oportunidad cuando estaba chiquita, como de tres añitos le prometí a ella y su hermano Diego que los llevaría a una de estas franquicias de comida rápida con parque infantil, ese día la criaturita no pudo portarse peor, así que como buena tía cumplidora de promesas, pero para no castigar a Diego y…bueno siii porque también quería comer allí, decidí que igual íbamos pero que Vicky no iría al parque, ella iba muy tranquila en el carro, quizás pensando que se pediría para llevar o que iríamos a otra parte sin parque, así que cuando vio que llegamos al lugar prometido, no lo soportó más y en un estrepitoso llanto me gritó… “Tía yo te quiero perdonar, yo te quiero perdonar”… Ya más grandecita como de 8 años, mi hermana la va a buscar y como estaba haciendo un poco de frío le manda un mensaje de texto y le dice que baje un sweeter, yo estaba con ella en el departamento y la veo alterada, corriendo de un lado para otro, buscando sin saber qué buscaba, parecía una gallina sin cabeza, ante tal espectáculo le pregunto ¿Vicky qué te pasa, qué buscas? y gritándome me dice “Tía busco el “esguinter” pero no se que es eso!!!!! Mi pobre niña al leer en inglés sweeter no entendió que se refería a un abrigo… Finalmente ya en su “adorable adolescencia” iban a pasar unos días en la playa y cada dos minutos se quejaba porque sus amigos iban para otra playa, ante tanta quejadera que ya hasta parecía un camión de cerditos, su mamá le dice “ok Vicky iremos a la playa donde van tus amigos” acto seguido empieza a quejarse porque ahora irían de paseo donde están todos los “gallos de mis amigos” y yo caí como Condorito…plop!! Te quiero mucho mi corazón, feliz vida…

Como siempre les digo, las invito a transformar todas estas situaciones en momentos de risa, porque de lo contrario provocaría matar a nuestros sobrinos, llegando a creer que efectivamente es el diablo quien te los da…

Te invito a que pienses en todo aquellos acontecimientos cotidianos o extraordinarios que puedas transformar en una experiencia positiva, mira que te lo digo yo, siempre se puede y compártelos a través de mis redes sociales.

La próxima semana hablaré sobre un tema que siempre apasiona a las mujeres de habla hispana y es todo lo relacionado con nuestra Boda, así que comparte tus vivencias, para que todas podamos reír y disfrutar juntas, hasta la próxima semana.

Por Liliana Valdivieso Caraballo

La Mujer con Éxito

Creadora de: Divina Locura

Abogada, Facilitadora, Coach PNL, Adicta a Sacar Sonrisas

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