Muchas sostienen que cuando les llega el amor de su vida, simplemente lo sabes, que es como un flechazo que paraliza por unos instante tu vida, así como el famoso Amor a Primera Vista tantas veces representado en novelas, películas y hasta cancionesen mi caso yo me atrevería a decir que más bien fue como amor a la décima vista, pero de eso hablaremos en otra oportunidad.

Cuando “re-conocí” a mi esposo, él se prendó de mis encantos y virtudes, vio todas mis potencialidades y decidió que debía atraparme de la manera más rápida posible para evitar que yo siguiera con mi racha de Novia Fugitiva como la película protagonizada en 1999 por Julia Roberts y Richard Gere, por lo que al mes de iniciar nuestro noviazgo me propuso matrimonio y así, comenzaron los arreglos de la Boda o mejor dicho, del Maratón por la Boda.

Resulta que organizar por tus propios medios una Boda implica muchísimo trabajo, organización, claridad en lo que quieres o al menos en lo que no quieres tener para ese día tan especial, escoger vestidos, trajes, zapatos, adornos, tarjetas y pare de contar…

Cuando llegamos al punto de elaborar la lista de invitados, mi mamá que siempre ha sido muy protocolar extremó sus formalidades y exigió que invitáramos a sus catorce hermanos con sus respectivas familias!!!!! Se imaginarán que entramos en pánico porque queríamos una recepción pequeña, solo los más íntimos, pero es allí cuando te das cuenta lo inmensa que puede ser tu familia y a pesar de que la mitad de esos tíos vivían muy lejos y no teníamos una relación muy cercana, mi madre insistió exclamando sus sabias palabras recalcando que eso marcaba la etiqueta y que seguramente ellos no vendrían justamente por el tema de lo lejos de su ubicación, claro que al entrar al salón de la recepción, los primeros invitados en ser avistados fueron esos  hermanos lejanos y sus familias…

Viniendo de una familia de grandes contradicciones en donde son muy conservadores pero a la vez liberales, mis hermanas y yo solo fuimos bautizadas en la Iglesia Católica, por lo que realmente nunca fui muy soñadora de tener una Boda con guante, velo y corona pero mi esposo era otra cosa, él era una extraña combinación de Candy-Candy con Floricienta y Encantada, así que en medio de todos los preparativos del “Maratón” tocaba prepararme para tomar todos los sacramentos previos al de la Boda y como me dijo una de mis tías…solo me faltó la extremaunción!!!

A mi esposo por su parte, a pesar de que había hecho de niño el sacramento de la Confirmación había extraviado el comprobante, por lo que el Padre que celebraría nuestra Boda le hizo prometer que llevaría a sus Padrinos de Confirmación quienes darían fe del cumplimiento de dicho sacramento, así que como dice la máxima de quien la debe la teme, en plena Ceremonia el Padre pregunta…Y los padrinos?? Por supuesto que se refería a nuestros Padrinos de Boda pero no, allí se encontraba mi atribulado futuro esposo sabiendo que estaba en deuda y que sus padrinos de Confirmación no habían podido ir a nuestra ceremonia y empezó en plena Iglesia a darle explicaciones al sacerdote de por qué sus padrinos no habían podido asistir y yo dándole codazos para hacerle entender a mi Príncipe Encantado, que como era lógico el Padre preguntaba era por nuestros Padrinos de Boda…

Pero el bochorno en la Iglesia no termina allí, en algún momento de los preparativos decidí que el Cortejo sería mucho más hermoso si era con los cuatro niños pequeños de mi familia, aunque mi esposo no estaba muy conforme con la decisión la aceptó y, en plena Boda los dos niños principales empezaron a pelear y jugar con las almohadillas en donde llevaban los anillos y las arras esponsalicias, por lo que, como era de esperarse las monedas de plata empezaron a rodar por toda la Iglesia y a lo lejos se escucha la voz de mi mamá toda contrariada pidiendo a uno de los invitados si no tendría un par de monedas para completar las arras y allí la que recibió el codazo de te lo dije, fui yo…

Como era de esperarse la noche termina y amaneces en la habitación del Hotel y muy temprano nos tocan la puerta, yo pensando que podía ser algún amigo impertinente, me puse en modo vergüenza y no quería que mi esposo abriera, cuando de pronto se escucha una voz desconocida…era la mucama que nos avisaba que habíamos dejado la llave pegada a la puerta!!!!

Te invito a emprender un cambio en tu actitud para siempre lograr disfrutar de todo lo que nos acontece, buscando no sólo el respectivo aprendizaje de vida  sino el lado jovial de nuestras anécdotas y experiencias, en mi caso así fue como hace 25 años Éste Cuento Ha Comenzado…

Recuerda las vivencias de tu Boda para que revivas con alegría esos acontecimientos y compártelos a través de mis redes sociales, así todas podemos reír y disfrutar juntas, hasta la próxima semana.

 

Por Liliana Valdivieso Caraballo

La Mujer con Éxito

Creadora de: Divina Locura

Abogada, Facilitadora, Coach PNL, Adicta a Sacar Sonrisas

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