La sonrisa del alma

Confidencias de una sonrisa…

Reír con el hígado… escuche decir en uno de esos momentos místicos donde la escucha está en plenitud. Pasaba por un momento de esos que difícilmente queremos recordar, sin embargo, hoy día puedo decir que ha sido uno de los momentos más nutritivos de mi vida. Cumplía 33 años, con un matrimonio aún en la búsqueda de consolidarse, 3 hermosos hijos y un grupo familiar lo suficientemente grande como para recibir una celebración y haber tenido muchos momentos de alegría. A la víspera prácticamente toda la familia recordaba el día de mi cumpleaños, pero llegado el día nadie hizo la llamada correspondiente, logrando que mis ojos se llenaran de lagrimas. El haber aprendido hablar con mi alma fue lo que hizo que ese momento se convirtiera en un antes y un después, realmente fue mágico como mi alma tomo el control y me mostró la más bella sonrisa… mi hijo de apenas meses de nacido me enseño que a pesar de cualquier atino del ego, nada puede cambiar lo que somos, desde ese instante hoy conozco La sonrisa del alma.

Mi lección de Vida

Reír con el alma, es la sonrisa de la paz consigo mismo…

En tiempos donde la templanza pierde acción debemos activar estrategias sanas para continuar el camino con entusiasmo.

Etimológicamente el entusiasmo que se apodera de nosotros es una “exaltación del ánimo”, un “fervor interior” que parece venir de afuera, de alguna fuerza superior a la nuestra. Viene del latín tardío enthusiasmus, “inspiración divina”, una voz de entheos o enthous cuyo significado es ‘que lleva un Dios dentro’.

Una de las grandes cualidades del alma es su entusiasmo por la vida, ya nacer para el alma es un éxito y la manifestación es vista cuando vemos a los bebes recién nacidos sonreír sin motivo aparente. ¿Por qué perderlo?

Para ello Tertulias del alma invita al lector a realizar un ejercicio diario como regalo de vida para activar constantemente ese entusiasmo que de alguna manera conecta con la alegría de vivir.

 Repetir 21 veces por lo menos una vez al día mirándote en el espejo.

  • Yo soy la alegría de vivir.
  • Yo soy la alegría de la paz.
  • Yo soy el entusiasmo de mi vida.
  • Yo soy la sonrisa de Dios.
  • Yo soy un regalo de Dios.

Aunque no parezca creíble está demostrado que el cerebro actúa por una orden, nadie podrá darle la orden de sonreír sino es por sí mismo.

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