Queridos amigos, dos artículos atrás tocamos el tema de la enfermedad como una maestra, para ese momento solo contaba con la experiencia familiar y la de algunos amigos que me habían guiado amorosamente hacia esa forma de ver este proceso. Hace unos días tuve la fortuna de  conocer a través de una amiga y su médico tratante, que en efecto, los milagros existen, que Dios nos envía mensajeros de luz y que todo lo que llega a nuestra vida es para crecer, aunque en ocasiones sea doloroso.

“Un Ángel en el metro” el artículo que publicamos la semana pasada, escrito por nuestra invitada Mary Ledesma, nos narraba la maravillosa historia de la sanación y la presencia divina en cada momento de nuestras vidas, en esta oportunidad les contaré la otra visión, la que pocas veces conocemos o la que pocos médicos se atreven a exponer públicamente. La hermosa y sorprendente vivencia de la doctora que acompañó a nuestra amiga en esta  circunstancia.

El día en el que se supo que todo había terminado , la protagonista de esta historia, nos contó emocionada que había recibido no solo la gran noticia , si no un sorprendente mensaje de su oncólogo, quien en realidad era un  “Ángel con estetoscopio”. Las palabras de agradecimiento pusieron a vibrar muchos corazones, y nos hicieron conscientes de que siempre Dios pone en nuestro camino ángeles que nos apoyan , nos tienden la mano, pero también almas maravillosas que se entregan a su labor y captan la esencia del mensaje divino:

“Mi querida paciente, el día de ayer  fue muy especial para mi, en mis años como oncólogo solo estuve frente al milagro médico, al milagro que hace la ciencia si pudiéramos llamarlo así, pero con lo que te sucedió ayer , debo reconocer que me cambiaste la vida.

Te extrañare como paciente, extrañaré tus abrazos eléctricos y tu sonrisa angelical. Casi 90 días que caminamos juntas y nunca nadie me había mostrado la vida de esta manera, desde que el cáncer no es una batalla sino un aprendizaje, hasta que los milagros existen. Nos gustaría que vinieras a iluminar a otros con tu mensaje y tu forma particular de ver la vida. Como me enseñaste en la consulta, te diré las siete lecciones que aprendí a tu lado.”

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Agradezco a Dios por esta oportunidad de presenciar esta historia y  a nuestra gentil amiga y su doctora  quienes compartieron generosamente sus vivencias con nosotros con la intención de llenar de fe y esperanza el corazón de quienes lo lean . Ellas serán luz para otros que están recorriendo el mismo sendero . Seguimos creciendo, seguimos aprendiendo, hasta un próximo encuentro.

 

Por : Carmita Alvarez H

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