Un bebé que viene en posición podálica o de nalgas, a menudo puede ser parido con normalidad, a pesar de las confusiones y prácticas contrarias que se suelen hacer.  Michel Odent, médico con autoridad en estos temas, afirma que un parto de nalgas no es peligroso cuando la primera etapa del trabajo de parto ha sido fácil y está seguido por un potente  Reflejo de Expulsión Fetal (REF), si además la mujer tiene una posición vertical, esto facilita las cosas y no hay necesidad de intervenir y “sacar” al bebé. “Tengo una experiencia personal de alrededor de 300 partos de nalgas por vía vaginal… Un parto de nalgas es peligroso en presencia de un obstetra con miedo (o la partera, o el padre, etc). Un parto de nalgas es peligroso cuando los esfuerzos voluntarios son necesarios para pujar al bebé” por eso es tan importante procurar un escenario propicio para que la madre logre un óptimo REF.

 

En el año 2000 se publicó en la revista “Lancet” los resultados de un estudio llamado Term Breech Trial (TBT), que concluía que la cesárea electiva era preferible frente al parto vaginal en caso de presentación de nalgas a término, basándose en que se reducía la morbilidad neonatal. Estos resultados fueron adoptados de inmediato internacionalmente. Unos años después comenzaron a publicarse artículos que cuestionaban su diseño, metodología, conclusiones finales y su validez general.

 

Otro estudio multicéntrico, descriptivo cuatro veces más grande que el TBT realizado en el año 2006, no mostró diferencias ni en la morbilidad neonatal ni en la mortalidad perinatal entre los partos vaginales de nalgas y las cesáreas. Este estudio, llamado “Premoda”, hizo que los protocolos sobre presentación podálica a término comenzaran a cambiar de nuevo. En el año 2011, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia publica su nuevo protocolo para el parto de nalgas, en el que ya no se recomienda la cesárea como primera opción.

 

Explica el reconocido Dr. Emilio Santos, que un parto de nalgas seguro debe ser atendido en las siguientes condiciones: que el comienzo sea espontáneo, si la mujer no dilata adecuadamente cuando aún no hay criterios de parto, se espere, como se debe hacer en cualquier parto; no realizar rotura artificial de membranas; restringir al mínimo las exploraciones vaginales para bajar al mínimo el riesgo de rotura de membranas; realizar monitorización adecuada del bebé en cuanto la bolsa se rompa; animar a la mujer a adoptar postura libre, sugerir posturas en cuclillas o en cuatro puntos, que favorecen la posición correcta del dorso del bebé.

 

El parto, en líneas generales debe realizarse con las menores intervenciones médicas posibles, sin embargo, dice Odent que hay circunstancias en las que sería todavía más peligroso perturbar los procesos fisiológicos, entre los que él incluye el parto de nalgas o podálico, el parto de un bebé de bajo peso, un PVDC, para él en estos casos, es aún más importante “la penumbra, que el lugar sea familiar y que no haya ningún observador”.

 

Por: Nany Jiménez

La Mujer con Éxito

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