La Medicina Prepagada es una modalidad de protección para afrontar los gastos de salud.  No lo llamaremos Seguro, porque en realidad, no cumple con todos los requerimientos establecidos para ser considerado como tal, pero ciertamente, es una forma en la que podemos tener cubiertos los costos de las necesidades de salud que se puedan presentar.

Funciona de la siguiente manera:

A la institución que ofrece la cobertura de medicina prepagada, se le hace el pago de una prima anual, que puede dividirse en cuotas mensuales, trimestrales o semestrales, y da derecho a acudir a los médicos o proveedores de servicios,  propios o concertados, para recibir atención en caso de enfermedad, cirugía o accidente.

Adicionalmente, se compran una cantidad de cupones, que  permiten ir a consultas médicas, o solicitar servicios de laboratorio y otros exámenes especializados, pagando con estos cupones, cuyo costo es aproximadamente el 30% de una consulta regular.

En algunas ocasiones, el paciente (asegurado) debe pagar una cantidad complementaria al recibir el servicio, pero en todo caso siempre será menor al costo, si no se tuviera este recurso.

Este tipo de cobertura hace énfasis en  promover la medicina preventiva, por lo que el costo de los servicios a través de los cupones, es bastante menor a lo que cuesta el servicio normalmente,  pero eso si, el servicio siempre será prestado por profesionales e instituciones propias, afiliadas o concertadas, por la empresa de medicina prepagada.

En caso de querer ir a profesionales o instituciones que no cumplan con ese requisito, el costo quedará totalmente a cargo de quien solicita el servicio.

Por: Gloria Henríquez,

Consultora Financiera Independiente

Vicepresidente de IMA, International Markets Adviser

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