Separación y esa dura realidad que los enfrenta

Separación, cuando de amor se trata, trae duros aprendizajes y tristes decisiones, pero a la larga, todo toma un cauce y se redirigen las acciones y se retoma la vida.

Las separaciones son parte de nuestra vida: nos separamos de nuestros padres para hacer nuestra propia vida, nuestros hijos se separan de la nuestra para hacer la suya, nos separamos de trabajos, de amigos e incluso de ideas. Nos separamos porque la muerte llega y nos lleva a seres amados.

Las separaciones y cómo aprender a trabajarlas, debería ser una materia de estudio en nuestros colegios, liceos, técnicos y universidades. Se nos enseña mucho para crecer y aprender y poco se nos guía en una materia tan indispensable para aprender el arte de vivir, como lo es el manejar adecuadamente lo que sentimos en cada fase de una separación.

Hoy quisiera referirme a las separaciones de pareja. No desde el punto de vista psicológico y mucho menos desde el del conflicto. Más bien lo que ocurre cuando se dan esas separaciones y lo que ocurre con los amigos que les rodean.

Cuando amigos cercanos se separan, se crea un ambiente extraño para quienes forman parte de su círculo afectivo. Recuerdo en este momento una canción que dice así “Cómo repartimos los recuerdos y quién se queda con el perro”. Esa frase tan sencilla resume algo mucho más complejo.

Nadie nos dice cómo debemos responder a las preguntas de nuestros amigos que se separan. Nunca se nos ha orientado a quién y cómo invitar para un compartir de amigos. No hay reglas que nos orienten para saber cómo comportarnos con las historias, con las nuevas parejas que busquen. No existen manuales para reconocer el dolor de uno y del otro. Si hay hijos, es mucho más difícil para los amigos darles respuesta a sus inquietudes, sin que eso signifique angustiarlos.

Creo muy sinceramente que nuestros sistemas educativos en el mundo deberían incluir un área que apoye el SER para poder traducir al HACER mucho de lo que la vida nos va presentando para crecer. Sin duda, lo ideal sería que no existiesen separaciones, así como también que fuesen las mismas familias las que a través de sus valores familiares apoyaran en estos procesos, pero si agregamos conocimiento y apoyo externo continuo, sería mucho más llevadero el proceso de las separaciones.

Que la vida nos sonría, pero si hay etapas en que debamos tomar la decisión de separarnos de “algo o alguien”, que sea de forma armoniosa.

Feliz vida

 

“La Amistad… es el combustible de la vida”

Por: Rosangela Rodríguez Garrido

La Mujer con Éxito

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“Mis amigas queman caucho, en las puertas del cielo”

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