Hoy escribiremos sobre las emociones con las que nos encontramos en este proceso que conocemos como enfermedad. Los cuidadores familiares tratamos con las emociones del paciente, de sus seres queridos y con las nuestras, es decir tres procesos en paralelo. Cuando es la primera experiencia nos sentimos apabullados y en ocasiones la paciencia , una de nuestras aliadas la perdemos de vista.

El solo hecho de cuidar a un familiar enfermo, es una maravillosa demostración de amor , ya que la enfermedad de por si, cambia la rutina familiar y por consiguiente el estado de ánimo de todos, por lo que se convierte en una misión heroica para algunos. La vida del cuidador que emprende este reto , se trastorna y puede sentir temor por el desconocimiento del manejo del paciente, frustración constante por las dificultades que se encuentran en servicios de salud en algunos países latinoamericanos, tristeza por la situación en sí y por los cambios físicos que aprecia en el enfermo, estrés por la falta de tiempo para realizar un sin fin de actividades propias del tratamiento y de su vida particular. Esas emociones y otras más, provenientes del paciente y grupo familiar con las cuales lidiar, generan la sensación de caída por un precipicio sin fondo y en ocasiones los cuidadores sienten a la enfermedad como una gran carga, un inmenso peso que les cuesta llevar. Cuando el proceso se hace crónico aparecen síntomas de agotamiento e irritabilidad, todo se complica ,hasta que alguien te dice: “Esta circunstancia por la que pasan les enseñara algo, crecerán. Dios no le entrega a nadie , nada que no pueda manejar”, mientras tu cara con un signo de interrogación inmenso se exhibe en tono de desconcierto.
Cuando logras salir de ese estado, luego de dejar de preguntarte ¿porque ?, para cambiarlo por un ¿para qué?, y gracias a horas de observación, conversación con la familia, amigos, personal de apoyo como psicólogos, enfermeras o médicos y luego de lágrimas , de fuertes y largos abrazos, de meditar e ir a tu interior , tu forma de ver la enfermedad cambia. Claro , esto no ocurre en un tronar de dedos, puede llevar un tiempo, el que tu decidas darle.

Es como si te hubiesen prestado unos anteojos o una cámara de fotografía con diferentes lentes, a través de los cuales puedes percibir de diferentes formas el mismo objeto o paisaje. fullsizerender-5Y de repente, llega la aceptación de la enfermedad, la paciencia retorna y el ambiente se siente mas ligero, mas tolerancia en los momentos críticos, respiras y sientes paz, tus cambios y nuevas y saludables percepciones generan a su vez una ola de sensaciones en el paciente y su entorno, confianza, buen humor, alegría, en que a pesar de la circunstancia, puede reinar la armonía, la serenidad, el optimismo, la certeza que estas acompañada por muchísimos ángeles que aparecen a lo largo de ese camino, para fortalecer tu espíritu y seguir con esa noble labor de la mejor manera posible , logrando el principal objetivo, mejorar la calidad de vida de todos los involucrados.

Como te darás cuenta, casi me fui al final de todas las historias, el final feliz, y es que quería asegurarme que te pongas tus lentes y más temprano puedas entender que la temida enfermedad , ya no es el “coco” que nos asusta en la obscuridad, si no una  ”maestra “ que nos enseña que, la vida es bella, en el presente, en el día a día y que a medida que nos fortalecemos como uno, brillaremos más. Hasta un próximo encuentro.

 

 

 

 

 

Por: Carmita Alvarez H.
La Mujer con Exito

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