Queridos lectores , hoy les presento una historia maravillosa que narra la relación de una  joven y valiente mujer con su enfermedad. Un texto creado por nuestra invitada de hoy, Mary Ledesma Forte y autora de @orígenehistoria, quien logrará llenar sus corazones de fe y esperanza con esta experiencia de vida. Disfrútenlo.

 

¡ UN ÁNGEL EN EL METRO!

Hoy desperté y me encuentro acostada sobre mi cama viendo el techo de mi habitación como queriendo traspasarlo buscando en el infinito al creador y poder gritarle a todo pulmón: ¡GRACIAS POR ESTA NUEVA OPORTUNIDAD!

Hace un tiempo atrás, el 18 de octubre de 2014, me tocó vivir un episodio muy fuerte que el solo mencionarlo provocó en mí muchas sensaciones  indefinidas, me detectaron un cáncer de cuello uterino. Lo supere un año después y cuando estaba segura que no viviría nuevamente esos momentos llenos de tristeza, dolor, miedo y de tantas preguntas sin respuestas, la enfermedad me guiño un ojo y me dijo: aquí estoy otra vez.

El 30 de mayo de 2016, la noticia de volver a padecer cáncer me tomó fuera de base, esta vez en mi páncreas con amenaza de que se extendiera a los intestinos.  Sólo Dios, mi almohada y mis Hadas Madrinas sabían de mis horas de angustia y de las ganas de llorar por siempre.  Luego de reposar esta noticia, recordé la bella e incondicional tarea con los niños de la Clínica Luis Razetti y tome la decisión de sanar ayudando a otros a curarse.

Para el 07 de julio de 2016, atravesaba la peor crisis de depresión que había vivido en mi vida porque sumado a mi enfermedad superaba la muerte sorpresiva de mi padre y de una amiga que nos dejó tras padecer un temible cáncer. Así que salí a la calle sin rumbo fijo, entré a una de las estaciones del metro y estando ya en el vagón,  sentí un fuerte dolor de estómago propio de la enfermedad que me obligó a sentarme en el piso. A los pocos minutos se sentó a mi lado un niño de 5 o 6 años de edad aproximadamente, se quedó mirando mi cabeza y me preguntó: ¿Tienes cáncer?, sonreí y le respondí: Sí,  intrigado me vuelve a preguntar: ¿Qué se siente?, entonces me dije cómo responder esa pregunta, si mi ser era un torbellino de sentimientos encontrados?. Y sólo pude decirle: Se siente como raro.

Para mi sorpresa, el niño levantó su manito y la colocó en mi estómago como si supiera que allí era donde estaba el mal y dijo: pronto va a sanar, sana, sana como colita de rana, ¿Oíste?.  Luego se levantó, me miró y dijo: ya me vinieron a buscar, y se bajó en la siguiente estación de la mano de su madre.

Hoy 09 de septiembre de 2016, después de casi dos meses de ese encuentro en el metro, recibo de parte de mi doctora la increíble noticia de que el cáncer no sólo no se extendió a los intestinos sino que desapareció de mi páncreas, sin dejar rastros y sin aún cumplir el tratamiento en su totalidad.

Ya no está!!!  No más cáncer!!!  ¿Qué significa esto?  No sé qué pensar, sólo me pregunto: ¿Qué paso el 07 de julio de 2016, en ese vagón del metro?  ¿Me visitó un ÁNGEL? ¿Fue el MILAGRO DE MÍ RENACER?

Por : Mary Ledesma Forte

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Sé que en cada historia hay un aprendizaje , en nosotros esta tomar lo que nos toque y compartirlo. Me despido como lo hace una amiga, feliz día, feliz vida. Hasta pronto.

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